En la última clase hasta hoy que no hay cambios sin riesgos, sin desprendimientos, sin incertidumbres... y el problema radica aquí, en el miedo a desprenderse de lo conocido, lo que consideramos bueno o malo, pero que no entraña ningún riesgo porque dominamos el panorama. Y a las personas con esas incertidumbres les lanzaría una pregunta: ¿qué sería del mundo si no hubieramos asumido riesgo tras riesgo y nos hubieramos quedado con lo cómodo, con lo conocido? Mi respuesta a esta cuestión es muy simple,y es que seguiríamos en las primeras edades del ser humano, si es que se nos podría considerar tal cosa... Alguno de mis compañeros añadió un video cómico en el que se veíamos como un hombre no sabía cómo utilizar el soporte libro, el cual ahora intentamos "proteger" contra la "invasión" del e-book.
Quizá el paso más difícil sea aceptar las nuevas herramientas que surgen cada día, ponernos al corriente de todos los avances tecnológicos es una tarea que conllevaría un tiempo grande y un esfuerzo considerable pero ¿acaso no es mayor el beneficio?
Inevitablemte el cambio se produce y por más que alguien luche no podrá pararlo, pero sí darle al botón off y dedicarse a pasear por su jardín sin esperar una llamada, al menos por un rato.
La disconformidad con el presente genera la cultura del futuro. Quizá la validez y la utilidad de la cultura dependa de los resultados que proporciona para que el ser humano actúe y se realice en el mundo. Estoy de acuerdo contigo en que la necesidad de "dominar el panorama" es un obstáculo para una evolución que comporta riesgos pero también abre nuevas perspectivas para desarrollarse. La resistencia de los "acomodados" frena los cambios. También tenemos que analizar, sin embargo, qué es lo que nos produce beneficio, porque no todas las direcciones conducen a un feliz destino. Pero básicamente estoy de acuerdo contigo en que vivir con cierta dosis de incertidumbre y aventura es imprescindible para desplegar nuestras capacidades e inquietudes en el mundo.
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